Quienes viven en la calle 22 entre 54 y 55 aseguran que están cansados de reclamar por el estado de la calle, hormigonada, que tiene profundos y peligrosos pozos.
También afirman que por razones que desconocen queda agua estancada a lo largo de la calle 22, y a veces llega el líquido llega hasta la calle 57 y diagonal 75.
Sobre los pozos, los vecinos afirman que “no se trata de simples baches que se pueden esquivar. Son profundos y como la calle es hormigonada parece que no resiste un simple bache”, contó uno de los frentistas de la zona.
Uno de los pozos más importante está en el medio de la calle, casi llegando a 55, y muchos autos han dejado parte de los vehículos al no poder esquivarlos, situación que se hace difícil porque muchas veces hay vehículos estacionados a los dos lados de la calle, describieron.
La calle está destruida desde la esquina de 54 hasta 55, con pozos profundos y desniveles por los parches que le pusieron. “Necesita una obra estructural”, apuntaron.
Sobre el agua estancada los vecinos afirman que la situación se agrava aún más cuando llueve, porque se estanca en la mano de los números impares y llega hasta la esquina de 22, 57 y diagonal 75 que es peligrosa para el tránsito vehícular, donde ya incluso se han caído numerosos ciclistas y motociclistas.
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